A lo largo de la vida de las mujeres, el suelo pélvico va cambiando para adaptarse a las diferentes etapas, como quedarse embarazada, el puerperio, la menopausia, etc. En cada una de estas fases es fundamental dar el cuidado necesario con ejercicios y buenos hábitos.

Según los expertos, más del 60% de las mujeres padece o sufrirá de algún problema relacionado con esta zona.

Beneficios de ejercitar el suelo pélvico

El continuo debilitamiento del suelo pélvico trae consigo una serie de trastornos que afectarán a la rutina diaria.

Los prolapsos o caída de los órganos abdominales es una de las principales consecuencias de tener un suelo pélvico débil. Asimismo, la dificultad para retener la orina y las disfunciones sexuales pueden aparecer cuando no ejercitamos constantemente estos músculos.

Los ejercicios de Kegel fortalecen el suelo pélvico de forma efectiva

Estos se realizan diariamente con una simple contracción de los músculos por varios minutos, como si quisiera aguantar las ganas de ir al baño por unos segundos y los vuelve a relajar.

Estos ejercicios servirán a las futuras madres a estar mejor preparadas a la hora del parto.

Adicionalmente, tener una musculatura fuerte ayudará a las futuras madres a:

  • Disminuir las probabilidades de sufrir incontinencia, que se agrava con el peso del embarazo.
  • Evitará los posibles desgarros en el parto natural.
  • Mejorará la circulación y, por ende, la cicatrización de la episiotomía o un desgarre.
  • Regresar a la vida cotidiana sin dificultades.
  • Incrementa el placer sexual, pues tonifica los músculos de la vagina.