Se trata de un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo-conductuales, respiratorios, cardiacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior (VAS) durante el sueño.

Las apneas e hipopneas obstructivas del sueño se caracterizan por una oclusión intermitente y repetitiva de la vía aérea superior (VAS), que limita el paso del aire hacia los pulmones durante el sueño. Este colapso de las vías respiratorias puede originar una interrupción completa, con una obstrucción total del lumen de la vía aérea (apnea), o parcial, con una reducción del flujo aéreo (hipopnea). El SAHS es una enfermedad muy prevalente en la población general que puede causar deterioro de la calidad de vida, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, accidentes de tráfico y se relaciona con un exceso de mortalidad.

El síndrome de apneas e hipopneas del sueño (SAHS) afecta a un 6-8% de la población en España.

En cuanto a los factores de riesgo, la edad, el sexo masculino y el índice de masa corporal son los más importantes. El principal es la obesidad, evaluada principalmente por el índice de masa corporal. Se estima que entre el 60 y el 70% de las personas que sufren un SAHS son obesas.
Otras variables que influencian la apariciónde un SAHS o su agravamiento son el alcohol,el tabaco, sedantes, hipnóticos y barbitúricos y la posición en decúbito supino. Otros factores importantes son los genéticos, familiares y raciales.

SINTOMATOLOGÍA

Los síntomas más comunes que se han descrito relacionados con el SAHS son:

  • Excesiva somnolencia diurna
  • Ronquidos intensos
  • Sueño no reparador

Otros síntomas frecuentes son la asfixia nocturna, la irritabilidad, la cefalea matutina, la sequedad orofaríngea, la nicturia y la pérdida de memoria. Los síntomas menos habituales son la disminución de la libido y la enuresis.

En cuanto a la roncopatía crónica, es el síntoma con mayor sensibilidad (su ausencia hace poco probable el diagnóstico de SAHS). Sin embargo, la mayoría de roncadores no tienen SAHS (roncan el 40% de los varones y el 20% de las mujeres de la población general).

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico del SAHS requiere el registro de múltiples señales fisiológicas durante el sueño. El test diagnóstico de referencia, considerado como patrón estándar para la detección del SAHS, es la polisomnografía (PSG). Esta prueba registra de forma simultánea diversas variables neurofisioló- gicas y respiratorias.La PSG se debe realizar en horario nocturno, con un registro no menor de 6,5 horas.

La poligrafía respiratoria (PR), que consiste en el análisis de las variables respiratorias y cardiacas sin registrar las variables neurofisiológicas, puede ser una alternativa aceptable para los pacientes con una baja probabilidad clínica de SAHS, para descartar la enfermedad, y en los enfermos con una alta probabilidad diagnóstica.

En ocasiones, las PSG y la PR son complementarias. Primero se realiza la PR, y en los casos no concluyentes, se efectúa una PSG para confirmar el diagnóstico.

El IAH se refiere al número de apneas e hipopneas por hora de sueño, y se utiliza para determinar la gravedad del SAHS.

TRATAMIENTO

Los objetivos del tratamiento serán, por un lado, conseguir el control de los síntomas (fundamentalmente la somnolencia) y por otro, minimizar el riesgo de accidentabilidad y cardiovascular.

OPCIONES TERAPÉUTICAS

  1. Medidas higiénicas del sueño: conseguir una buena higiene del sueño es importante, ya que la causa más frecuente de somnolencia excesiva durante el día es el mal hábito de sueño, por insuficiente o por irregular. Consideraremos también: la abstinencia de alcohol y tabaco, evitación de benzodiacepinas (si son necesarios inductores del sueño, se deberían utilizar hipnóticos no benzodiacepínicos) y el dormir en decúbito supino; se aconseja evitarlo y mantener el decúbito lateral para dormir.
  2. Pérdida de peso: como principal factor a corregir, cambios en los hábitos alimentarios y en el estilo de vida, practicar ejercicio regular, etc., son básicos para conseguir una mejoría en el SAHS.
  3. Presión positiva continua sobre vía aérea (CPAP): es el tratamiento de elección en el SAHS. La CPAP corrige las apneas, elimina las hipopneas y ayuda a suprimir el ronquido. Asimismo, evita las desaturaciones de oxígeno, normalizando la arquitectura del sueño. Produce, además, una remisión de los síntomas, una disminución o eliminación de la hipersomnia diurna, con recuperación de la capacidad de atención, entre otras variables cognitivas, y mejoría de la calidad de vida. La CPAP es un tratamiento muy eficaz para el SAHS. Sin embargo, dado que debe mantenerse en el tiempo, la adherencia al mismo puede reducir su eficacia general en algunos pacientes independientemente de su edad. Se considera que los enfermos son cumplidores cuando usan el dispositivo al menos 4 horas por la noche o el 70% del tiempo.
  4. Otras opciones:

    a. Tratamiento quirúrgico: está indicado en el caso de que existan alteraciones anatómicas específicas de la vía aérea superior susceptibles de ser corregidas, como la hipertrofia amigdalar y la obstrucción nasal.

    b.Prótesis de avance mandibular: los más comunes son los dispositivos de avance mandibular (DAM) fijos y ajustables. Su colocación aumenta el área faríngea y evita el colapso de la vía aérea superior durante el sueño. Son eficaces en el tratamiento del ronquido, del SAHS leve y moderado con bajo IMC y desaturaciones no importantes. También pueden ser útiles en pacientes con síndrome de resistencia aumentada de la VAS y como segunda elección en pacientes que no toleran la CPAP nasal, que no son candidatos a la cirugía o tienen riesgo quirúrgico elevado. Son ligeramente menos efectivos que la CPAP. Los DAM se deben ajustar a cada paciente. Esta adaptación conlleva un proceso que puede llevar semanas o incluso meses.