El implante de esfínter urinario artificial (EAU) es un tratamiento quirúrgico definitivo para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo tras una lesión parcial o total del
esfínter urinario estriado o “voluntario”.
El implante de esfínter urinario artificial es un tratamiento altamente efectivo, que consigue altas tasas de satisfacción en los pacientes, reduciendo de forma notable, e
incluso total, las pérdidas de orina.
Antes de realizar un implante de esfínter urinario artificial es necesario analizar con el paciente las expectativas existentes sobre su colocación, las complicaciones que
pueden acontecer, durante y tras su colocación, así como el tratamiento consiguiente que pueden requerir.
En la Unidad de Andrología y Urología Reconstructiva del Instituto Urológico Recoletas somos expertos en el tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria masculina de esfuerzo mediante el implante de esfínter urinario artificial y la malla suburetral masculina.
El procedimiento quirúrgico se realiza bajo anestesia locorregional (dormido de cintura hacia abajo), mediante un abordaje perineal (a través de una incisión en la piel entre los testículos y el ano), donde colocaremos el manguito uretral, apoyándonos en una segunda incisión inguinal (por encima del pubis), para una correcta colocación de la bomba en el escroto y el reservorio o balón en la cavidad abdominal o espacio de Retzius (espacio independiente del sistema digestivo y próximo a la vejiga).
La intervención requiere de ingreso hospitalario durante 24h, pernoctando una noche en el hospital, y tiene una duración aproximada de 1-2 horas. Tras la operación se coloca un vendaje compresivo en la herida perineal e inguinal, en ocasiones se deja un drenaje en la herida, así como una sonda en la uretra para orinar.
Es muy importante mantener reposo relativo durante las primeras 12-24 horas, evitando realizar esfuerzos que supongan un riesgo de sangrado. Se aplicará hielo local cada 4-6 horas en la zona perineal/inguinal para reducir la inflamación y se administrará medicación analgésica y antibiótica.
Al día siguiente de la intervención se procederá al alta, tras la retirará del vendaje compresivo y la sonda vesical, con el esfínter desactivado, y en función de la evolución de la herida quirúrgica. Posteriormente se reincorporará a su vida habitual de forma paulatina, sin realizar grandes esfuerzos, y transcurridas 6 semanas desde la intervención se procederá a la activación del esfínter y al adiestramiento en ejercicios de vaciado, siempre que no se observen complicaciones en la evolución.
Durante el tiempo que el esfínter urinario artificial se encuentre desactivado tras la intervención, las pérdidas urinarias será similares a las experimentadas antes de la
intervención, por lo que el paciente deberá seguir utilizando absorbentes o colector.