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Implante de Esfínter Urinario Artificial

Implante de Esfínter Urinario Artificial

¿Qué es?

La incontinencia urinaria (IU) se define como la condición médica que cursa con episodios de escapes urinarios por la incapacidad de retener la orina, ya sea por la pérdida del control sobre la vejiga o por fallo del mecanismo esfinteriano. Esta afección puede variar en cuanto su etiología, fisiopatología y sobre todo su gravedad, desde leves fugas de orina hasta una pérdida total del control miccional.

La IU es uno de los principales motivos de derivación a la consulta de urología, tanto en hombres como en mujeres, ya que afecta física y psicológicamente a su salud y supone un gran impacto en su calidad de vida.

¿Qué es un esfínter urinaria artificial?

El esfínter urinario artificial (EUA) es un implante protésico que pretende corregir la presencia de pérdidas de orina relacionadas con los esfuerzos (toser, reír, estornudar, levantar pesos, etc.) o movimientos (andar, correr, levantarse, etc.), y que obligan al paciente a utilizar absorbentes (compresas, pañales, etc.), pinza de pene o un colector de orina.

El sistema de EUA consta de tres componentes: el manguito oclusivo, el balón regulador de la presión (BRP) y la bomba de control. Estos componentes se conectan entre sí mediante un sistema de tubos que se rellenan con una solución estéril con contraste (que permitirá visualizar el sistema en una radiografía simple).

El manguito funciona de manera similar a un esfínter sano natural, se encuentra inflado de forma continua y comprime suavemente la uretra (conducto por donde se expulsa la orina), para cerrarla y mantener la orina en la vejiga. Cuando el paciente desea orinar debe presionar la parte inferior y blanda de la bomba de control, alojada en el escroto, vaciando de esta forma el manguito y permitiendo que la orina salga al exterior. En ese momento, el líquido que llenaba el manguito se habrá desplazado hasta el balón regulador de presión, colocado en el interior del abdomen, desinflando el manguito por completo y dejando la uretra libre y permeable para la salida de la orina. Ésa es toda la manipulación que el paciente debe realizar para orinar. Pasados unos minutos todo el fluido regresa automáticamente desde el balón al manguito, para una vez inflado de nuevo, volver a cerrar la uretra.


Causas

La incontinencia urinaria, en función de su mecanismo, se divide en cuatro tipos:


  • - Incontinencia urinaria de esfuerzo: Pérdida involuntaria de la orina al realizar esfuerzos o ejercicios que aumentan la presión intraabdominal. Estas actividades incluyen toser, estornudar, reír, hacer deporte, levantar objetos pesados, o incluso cambios posturales bruscos. Es el tipo más común de incontinencia urinaria en mujeres, especialmente después del parto o la menopausia, aunque también
    puede afectar a los hombres, especialmente tras cirugías del aparato urinario.
    - Incontinencia urinaria de urgencia: Se caracteriza por la necesidad urgente, repentina e incontrolable de orinar, que a menudo va acompañada de una pérdida involuntaria o escape urinario antes de llegar al baño. Es un síntoma común de la vejiga hiperactiva, un trastorno que implica contracciones involuntarias y excesivas de la vejiga, aunque también se produce en situaciones de infección urinaria o enfermedades neurológicas.
    - Incontinencia urinaria mixta: Es una una forma de incontinencia urinaria en la que se presentan síntomas tanto de IU de esfuerzo como de IU de urgencia. Es por ello que la persona afecta experimentará tanto pérdidas involuntarias de orina, cuando realiza actividades o esfuerzos, por un fallo o lesión del mecanismo esfinteriano, así como episodios de necesidad urgente y frecuente de orinar, que pueden ir acompañados de pérdidas de orina, por falta de control vesical.
    - Incontinencia urinaria por rebosamiento: Se produce como consecuencia de un fallo en el vaciamiento vesical, lo que provoca una acumulación de orina que
    finalmente se derrama, o "rebosa", fuera de la vejiga. Como resultado, se experimenta un goteo constante o intermitente de orina, especialmente cuando la
    vejiga está demasiado llena. La causa principal de la IU por rebosamiento es la incapacidad de la vejiga para vaciarse completamente, lo que lleva a la retención
    urinaria crónica.

Cirugía / Cómo se realiza

El implante de esfínter urinario artificial (EAU) es un tratamiento quirúrgico definitivo para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo tras una lesión parcial o total del
esfínter urinario estriado o “voluntario”.


El implante de esfínter urinario artificial es un tratamiento altamente efectivo, que consigue altas tasas de satisfacción en los pacientes, reduciendo de forma notable, e
incluso total, las pérdidas de orina.

Antes de realizar un implante de esfínter urinario artificial es necesario analizar con el paciente las expectativas existentes sobre su colocación, las complicaciones que
pueden acontecer, durante y tras su colocación, así como el tratamiento consiguiente que pueden requerir.

En la Unidad de Andrología y Urología Reconstructiva del Instituto Urológico Recoletas somos expertos en el tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria masculina de esfuerzo mediante el implante de esfínter urinario artificial y la malla suburetral masculina.

El procedimiento quirúrgico se realiza bajo anestesia locorregional (dormido de cintura hacia abajo), mediante un abordaje perineal (a través de una incisión en la piel entre los testículos y el ano), donde colocaremos el manguito uretral, apoyándonos en una segunda incisión inguinal (por encima del pubis), para una correcta colocación de la bomba en el escroto y el reservorio o balón en la cavidad abdominal o espacio de Retzius (espacio independiente del sistema digestivo y próximo a la vejiga).

La intervención requiere de ingreso hospitalario durante 24h, pernoctando una noche en el hospital, y tiene una duración aproximada de 1-2 horas. Tras la operación se coloca un vendaje compresivo en la herida perineal e inguinal, en ocasiones se deja un drenaje en la herida, así como una sonda en la uretra para orinar.

Es muy importante mantener reposo relativo durante las primeras 12-24 horas, evitando realizar esfuerzos que supongan un riesgo de sangrado. Se aplicará hielo local cada 4-6 horas en la zona perineal/inguinal para reducir la inflamación y se administrará medicación analgésica y antibiótica.

Al día siguiente de la intervención se procederá al alta, tras la retirará del vendaje compresivo y la sonda vesical, con el esfínter desactivado, y en función de la evolución de la herida quirúrgica. Posteriormente se reincorporará a su vida habitual de forma paulatina, sin realizar grandes esfuerzos, y transcurridas 6 semanas desde la intervención se procederá a la activación del esfínter y al adiestramiento en ejercicios de vaciado, siempre que no se observen complicaciones en la evolución.

Durante el tiempo que el esfínter urinario artificial se encuentre desactivado tras la intervención, las pérdidas urinarias será similares a las experimentadas antes de la
intervención, por lo que el paciente deberá seguir utilizando absorbentes o colector.


Beneficios y riesgos

El implante de esfínter urinario artificial (EUA) ofrece una solución definitiva, duradera y fiable en pacientes con incontinencia urinaria de esfuerzo, tras una lesión parcial o total del esfínter urinario estriado o “voluntario”, que no responde o mejora tras la implementación de otros tratamientos.

Es el tratamiento para la IU de esfuerzo masculina moderada/severa que consigue las mayores tasas de satisfacción en los pacientes, consiguiendo una gran mejoría en su calidad de vida y reduciendo, incluso en ocasiones eliminando, la necesidad de utilizar absorbentes para las pérdidas de orina.

No obstante, es necesario conocer determinadas peculiaridades antes de proceder a la colocación de un esfínter urinario artificial:

  • - Conocer las posibles complicaciones y efectos adversos de la cirugía de implante del EUA. La aparición de dolor postquirúrgico, acompañado de edema y/o hematoma, es frecuente, y el paciente debe conocerlo con antelación a la intervención. Otras posibles complicaciones, de carácter infrecuente, son la lesión de otras estructuras corporales como la vejiga, el recto, las asas intestinales o estructuras vasculares, que podrían obligar a operarle de urgencia. Otras estructuras que pueden sufrir daños, y en ocasiones obligan a suspender el procedimiento, son la uretra o los cuerpos cavernosos. La retención aguda de orina, tras la intervención quirúrgica, puede requerir la colocación de una sonda vesical de forma temporal.
    - El EUA puede infectarse. La aparición de una infección del implante tiene lugar habitualmente en los meses posteriores a la implantación, obligando en ocasiones a la retirada del mismo, con la posibilidad de ser recolocado tras la remisión del cuadro. La administración de profilaxis antibiótica previamente a la intervención, y el uso de técnicas “no touch” (que evitan el contacto con la piel), han reducido notablemente la tasa de infecciones, siendo una complicación infrecuente actualmente.
    - La colocación del EUA requiere de un tiempo de latencia postquirúrgico, no pudiendo ser utilizado para evitar las pérdidas de orina hasta haber transcurrido 6 semanas de la intervención. Posteriormente recibirá instrucciones sobre la maniobra de vaciado para habituarse al manejo del mecanismo.
    - Cambios en la apariencia genital o escrotal. En ocasiones el paciente puede percibir o visualizar la presencia de la bomba, o de alguna conexión, en el escroto, no obstante es una complicación estética infrecuente
    - El EUA no tiene efectos sobre la esfera sexual del paciente, no afectando al deseo, la sensibilidad peneana o el orgasmo. La única función del EUA es impedir la salida de la orina desde la vejiga cuando el paciente realiza esfuerzos o movimientos. Si antes de la intervención quirúrgica de colocación del implante tenía un eyaculado normal, es posible que ahora no se produzca la emisión de semen durante el orgasmo por la oclusión uretral ejercida por el manguito. Es recomendable que su pareja conozca la localización de los componentes del
    dispositivo y cual es su funcionamiento.

La cirugía de implante de esfínter urinario artificial no está exenta de riesgos, aunque estos habitualmente son leves y de corta duración. Entre las posibles complicaciones de este procedimiento encontramos:

  • - Infección de la herida quirúrgica o del implante protésico: aunque infrecuentes son una complicación grave, que puede requerir de ingreso hospitalario para administrar tratamiento antibiótico endovenoso y en ocasiones una cirugía para la retirada del implante.
    - Infección de la orina (más frecuente si se tenía ya infección previamente o si se llevaba sonda vesical antes de la operación): es una complicación poco frecuente, se trata con una pauta de antibiótico en función del resultado del cultivo de orina previo a la intervención quirúrgica.
    - Dehiscencia de la herida (apertura accidental de los puntos de la incisión): es una complicación poco frecuente, que puede requerir en ocasiones una reintervención.
    - Hematoma genital: La aparición de dolor postquirúrgico, acompañado de edema y/o hematoma, es frecuente, y el paciente debe conocerlo con antelación a la
    intervención. Habitualmente este cuadro cede con medidas locales como hielo, reposo y la administración de tratamiento antiinflamatorio.
    - Lesión de estructuras u órganos vecinos: aunque es una complicación grave, su incidencia es muy baja.
    - Otras complicaciones tardías, y de carácter infrecuente, son la erosión y/o extrusión del manguito, lesionando la uretra, la extrusión de la bomba a través del escroto, la eventración del balón desde la cavidad abdominal y el fallo mecánico de alguno de los componentes. Eventos adversos que requieren la realización de una nueva intervención quirúrgica para la reparación de los tejidos y/o la sustitución del componente malfuncionante.
    - Fístula urinaria (fuga de orina a través de un orificio de la piel): es una complicación muy poco frecuente, requerirá de una reintervención para la la reparación de los
    tejidos dañados.

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