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La Electromiografía, Qué Es Y para Qué Sirve

La Electromiografía, Qué Es Y para Qué Sirve

30 octubre, 2019 Recoletas Salud

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La electromiografía (EMG) es un procedimiento de diagnóstico que se utiliza para conocer el estado de los músculos y las células nerviosas que los controlan, llamadas neuronas motoras y sensitivas. Es una prueba utilizada en el campo de la Neurofisiología y la Neurología.

La electromiografía tiene múltiples aplicaciones, ya que aporta información objetiva sobre el estado de los músculos y de los nervios que los integran, y evalúa si existe daño muscular o neurológico.

Para su realización no hace falta una preparación especial. Hay que evitar el uso de cualquier crema o loción el día del examen o la realización de actividad física intensa antes de la prueba. También hay que tener en cuenta la toma de ciertos fármacos que puedan alterar la coagulación sanguínea, como los antiagregantes (aspirina) o anticoagulantes (sintrom o similares), ya que el riesgo de sangrado al realizar los pinchazos es más alto y pudiera estar contraindicada en personas portadoras de un marcapasos.

Las complicaciones son muy poco frecuentes, aunque puede aparecer sangrado que suele ser muy pequeño, al exterior o al interior como hematomas internos, y también se puede producir una infección local si se arrastran bacterias desde la superficie.

La prueba consiste en la introducción de un electrodo de aguja muy delgado a través de la piel dentro del músculo. El electrodo en la aguja detecta la actividad eléctrica presente en los músculos, apareciendo la actividad en un monitor y registrándose en el ordenador. Durante la prueba le pueden solicitar que contraiga el músculo como por ejemplo doblando el brazo. Esa actividad eléctrica observada en el monitor nos da información sobre la capacidad del músculo para responder cuando se estimulan los nervios que van a dichos músculos.

Su realización se prescribe para pacientes que presentan síntomas como pérdida de fuerza, dolor o debilidad muscular, así como parestesias, hormigueos o calambres, y para confirmar o descartar el diagnóstico de enfermedades musculares o neurológicas de tipo degenerativo:

  • Trastornos musculares, distrofia muscular o polimiositis.
  • Alteraciones en la conexión entre el nervio y el músculo como la miastenia gravis.
  • Patologías de los nervios que se encuentran fuera de la médula espinal, llamados nervios periféricos como sucede en el síndrome del túnel carpiano, neuropatía cubital, radial, plexo braquial, síndrome piramidal o polineuropatías periféricas.
  • Afecciones en las neuronas motoras del cerebro o la médula espinal que aparecen en esclerosis lateral amiotrófica o poliomielitis.
  • Compresiones en la raíz del nervio, como una hernia de disco en la columna vertebral.

También es útil para evaluar a pacientes con diabetes con el diagnóstico de la polineuropatía diabética que se suele presentar en los casos de mal control de la enfermedad. Además nos permite decidir si una determinada lesión, como por ejemplo una hernia discal o un atrapamiento de un determinado nervio es subsidiaria de tratamiento quirúrgico o no, y a nivel médico legal permite determinar de forma objetiva si el paciente presenta una determinada lesión muscular o nerviosa o si por el contrario se trata de un simulador. En ciertos casos, y según los resultados, puede considerarse necesario realizar más pruebas para confirmar el diagnóstico, como por ejemplo una biopsia de músculo o de nervio.

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