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Dolor de estómago después de comer ¿Qué es y cómo se trata la dispepsia?

9 octubre, 2019 Patologías | Publicaciones

Autor: dr. de la Serna Higuera – Aparato digestivo y endoscopias

Si padeces de molestias digestivas, es probable que tu médico te haya indicado que la causa es la “dispepsia”. Quizá este término ya te resulte familiar, pero puede que no sepas muy bien de lo que realmente se trata, qué es lo que supone o cuál es la mejor forma de manejar estos síntomas.

Lo primero y más importante es saber que la dispepsia funcional es una enfermedad benigna, muy frecuente, de la que puedes mejorar rápidamente siguiendo unas recomendaciones básicas y consejos de tratamiento que recetará el médico.

Síntomas de la dispepsia

La palabra “dispepsia” procede del griego y significa simplemente “mala digestión”. En la actualidad, y de forma general, la definimos como la presencia en la parte superior del abdomen o por detrás del esternón de síntomas muy variados, como dolor, molestia, ardor, sensación de náuseas… En otras ocasiones, se puede notar sensación de llenarse muy rápidamente después de las comidas o de que las digestiones resulten muy lentas y pesadas.

Digestiones pesadas o molestas con dolor, molestias o náuseas

Estos síntomas son muy frecuentes (en España se calcula que presentan síntomas dispépticos hasta el 25% de la población), y de hecho, todos los hemos experimentado en alguna ocasión, especialmente después de comidas copiosas, o muy condimentadas, después de comer determinados tipos de legumbres o verduras o tras comer de forma muy apresuradas.

En todos estos casos las molestias desaparecen rápidamente, casi de forma espontánea o con medidas dietéticas muy sencillas. Sin embargo, en ocasiones, los síntomas pueden alargarse en el tiempo o reaparecer, incluso teniendo en cuenta las recomendaciones dietéticas más habituales. En estos casos -especialmente cuando las molestias se mantienen de forma continua a lo largo de varios meses- puede ser recomendable consultar con su médico o especialistas.

Causas de la dispepsia

La causa de la dispepsia no es bien conocida, aunque se pone en relación con una mayor sensibilidad que presentan determinadas personas a la percepción de las contracciones o movimientos de la parte alta del tubo digestivo (esófago, estómago o duodeno), y también a la distensión de estos órganos por el gas que ingerimos o que se genera con determinados alimentos.

No se sabe exactamente por qué determinadas personas tienen más susceptibilidad a sentir estas molestias. Sin embargo, sí que conocemos que algunos factores externos asociados pueden aumentar su intensidad y frecuencia: el tabaco, el alcohol, las comidas muy grasas o condimentadas, la toma de algunos medicamentos (especialmente aspirinas o antiinflamatorios) o ciertos agentes infecciosos (especialmente la bacteria Helicobacter Pylori).

Diagnóstico y tratamiento de la dispepsia

Si tienes alguna duda o si las molestias persisten consulta con tu médico de cabeza o especialista en aparato digestivo: la valoración minuciosa de tus síntomas podrá permitir descartar otras enfermedades. Según la edad, antecedentes o características de los síntomas, se propondrá un tratamiento específico.

En algunas ocasiones, podrá plantearse la realización de pruebas diagnósticas complementarias que contribuyan a planificar un tratamiento o descartar otras posibles enfermedades. La realización de pruebas de aliento o de estudio de heces para detectar la presencia de Helicobacter Pylori puede resultar en ocasiones muy aconsejable para prescribir un tratamiento antibiótico que haga desaparecer la bacteria.

Finalmente, y en determinadas circunstancias, tu médico puede solicitar una gastroscopia. Esta prueba (que se realiza bajo sedación) permite valorar de forma directa la mucosa del esófago, estómago y duodeno, descartar otras posibles enfermedades a estos niveles y tomar muestras con pinza de biopsia y valorar la presencia de Helicobater Pylori mediante una prueba de detección rápida.

Aproximadamente en el 60% de los casos la gastroscopia no revela ninguna lesión de interés, pero, en todo caso, su resultado permitirá orientar más fácilmente un tratamiento y seguimiento posterior al médico que la prescribe.

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