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Fertilidad masculina: ¿qué es la azoospermia?

8 septiembre, 2016 Andrología y Salud Masculina

azoospermia

La azoospermia es la ausencia de espermatozoides en el eyaculado.

Este trastorno afecta a la fertilidad masculina. Por ello, en FIV Recoletos y su Unidad de Reproducción Asistida consideramos esencial conocer sus causas, síntomas  y posibles tratamientos para intentar solucionar este problema y conseguir un embarazo.

Por ello, es fundamental distinguir entre los dos tipos de azoospermia, que presentan importantes diferencias en cuanto a la posibilidad de conseguir un embarazo tras la técnica de Reproducción Asistida empleada:

–          Azoospermia secretora

En este tipo de azoospermia se caracteriza por la imposibilidad por parte de los testículos de producir espermatozoides. Se conoce también como azoospermia no obstructiva y es la más severa.

–          Azoospermia obstructiva

En este caso, los testículos sí generan espermatozoides pero éstos no aparecen en el eyaculado debido a una obstrucción en algún punto de las vías seminales

¿Cómo se diagnostica la azoospermia?

En general, la azoospermia no presenta síntomas ni dolor. Sin embargo,  en algunos casos es posible que el hombre detecte algunas señales que le ayudan a sospechar la presencia de este trastorno. Las más comunes son:

–          Eyaculación retrógrada, es decir, tras el orgasmo el semen no se descarga hacia el exterior sino hacia la vejiga.

–          Disfunción sexual o, en los casos más extremos, impotencia. Estos síntomas suelen deberse a alteraciones hormonales.

–          Varicocele, venas marcadas y retorcidas en el escroto

–          Secreción clara, acuosa o blanquecina tras el eyaculado

Debido a la ausencia de indicios claros, es imprescindible acudir a un especialista y realizar las pruebas pertinentes para confirmar el diagnóstico. Se aconseja acudir a una clínica de fertilidad si tras un año intentando el embarazo este no se consigue.

¿Qué pruebas se realizan para confirmar el diagnóstico?

En primer lugar se realiza se realiza un seminograma. Esta prueba consiste en el análisis del semen y consta de dos partes, una macroscópica en la que se determina el volumen, el aspecto, la licuefacción, el color y la viscosidad; y una microscópica con el objetivo de contar los espermatozoides presentes en el semen. Se aconseja repetir esta prueba con dos meses de diferencia para confirmar el diagnóstico.

Si se confirma la azoospermia o ausencia total de espermatozoides, el siguiente paso a dar sería realizar una analítica de sangre para conocer los niveles de las hormonas FSH y testosterona (responsables de la producción de espermatozoides). En esta situación encontraríamos niveles altos de FSH y bajos de testosterona.

Por último, con el objetivo de concretar de qué tipo de azoospermia se trata, se llevará a cabo una biopsia testicular, mediante la cual se extraerá una pequeña muestra de tejido testicular. La biopsia testicular se realiza con anestesia local y/o sedación, a través de una pequeña incisión única de 1 o 2 cm. La presencia de espermatozoides nos indicará que se trata de una azoospermia obstructiva y la ausencia será indicativa de azoospermia secretora.

¿Cuáles son las posibles causas de la ausencia de espermatozoides?

Las alteraciones hormonales y los problemas en las vías seminales o  en los testículos son las principales causas de la azoospermia y en la mayoría de casos se relacionan con:

–          Enfermedades congénitas genéticas e idiopáticas.

–          Medicamentos que alteran la hipófisis.

–          Quimioterapia o radioterapia.

–          Traumatismos o infecciones en los testículos.

–          Meningitis.

–          Paperas.

–          Intervenciones quirúrgicas como la vasectomía.

¿Es posible conseguir el embarazo tras un diagnóstico de azoospermia?

Si. Para determinar las posibilidades de que un hombre con azoospermia consiga tener hijos es crucial distinguir entre la azoospermia obstructiva y la secretora. En el primer caso, la posibilidad de lograr una gestación mediante técnicas de reproducción asistida es mayor (40-50%) que en la azoospermia secretora (30%) debido a la presencia de un número mayor de espermatozoides viables. El método más utilizado para extraer los espermatozoides en el caso de la azoospermia obstructiva es la aspiración de espermatozoides/biopsia testicular, tras la cual se inyectan dentro del óvulo mediante ICSI, considerada la técnica más acertada ya que requiere un menor número de espermatozoides.

Asimismo, aunque los hombres que padecen azoospermia secretora no producen espermatozoides, es posible encontrar focos de espermatogénesis conservada en los testículos, con lo cual en estos casos se recurre a una biopsia testicular para extraer la máxima cantidad de espermatozoides posibles, congelarlos y repetir el proceso en varias ocasiones hasta que se acumulen entre 10 y 15 espermatozoides y pueda procederse al ICSI para fecundar el óvulo.

Por otro lado, en algunos casos en los que la azoospermia se debe al estrés o a algún fármaco, es posible que dejando de tomar dicho fármaco y esperando un tiempo se vuelva a recuperar la producción de espermatozoides. Asimismo, los tratamientos hormonales o las intervenciones quirúrgicas pueden solucionar los problemas de obstrucción de las vías seminales.

En cualquier caso, ante la sospecha de padecer azoospermia lo más recomendable es consultar con los expertos para obtener un diagnóstico y poder establecer el tratamiento más eficaz para conseguir el embarazo. En FIV Recoletos contamos asimismo con una Unidad de Urología con un equipo de profesionales especializados en fertilidad masculina.

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