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¿Qué es el riesgo Cardiovascular y cómo prevenirlo?

17 julio, 2019 Prevención | Publicaciones

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Autor: Dr. Santos Iglesias – Cardología

Las enfermedades cardiovasculares son patologías que afectan a las arterias del corazón y del resto del organismo, principalmente al cerebro, los riñones y los miembros inferiores. Las más importantes son: el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular (trombosis, embolia y hemorragia cerebral). Son muy graves y la principal causa de muerte, sobre todo en países desarrollados.

¿Qué es el riesgo cardiovascular?

Es la probabilidad que tiene un individuo de sufrir una de estas enfermedades dentro de un determinado plazo de tiempo, y esto va a depender fundamentalmente del número de factores de riesgo que estén presente. Estos factores se clasifican en dos grandes grupos:

Factores modificables (podemos intervenir para evitarlos):

  • Hipertensión arterial
  • Aumento del colesterol
  • Síndrome Metabólico y Diabetes
  • Sobrepeso y obesidad
  • Tabaquismo 
  • Sedentarismo
  • Abuso de alcohol
  • Ansiedad y estrés

Factores no modificables (no podemos intervenir):

  • Edad
  • Sexo
  • Raza
  • Antecedentes familiares

Los cuatro primeros factores, por lo general, van normalmente asociados, dado que tienen factores comunes que los ponen en marcha (síndrome metabólico). Junto con el tabaco son los factores de riesgo modificables más importantes sobre los que tenemos que actuar y el hecho de coincidir en una misma persona varios factores de riesgo, aunque sea de forma mínima, multiplica el riesgo de forma exponencial, no se suma. Es necesario, por tanto, tratar todos y cada uno de los factores de riesgo que están presentes para que realmente este riesgo disminuya.

¿Qué es el síndrome metabólico?

Se habla de síndrome metabólico cuando en una persona coinciden al menos tres de los siguientes factores:

  • Obesidad abdominal
  • Trastorno de los lípidos en sangre (colesterol-HDL bajo y aumento de la concentración de triglicéridos)
  • Alteración del manejo de la glucosa (glucosa alta)
  • Aumento de la presión arterial

Los mejores predictores de la presencia de síndrome metabólico son obesidad abdominal (primero de cintura mayor de 88 cm en la mujer y de 108 cm en el hombre), y los niveles de glucosa en sangre (mayor o igual a 110 mg/dl).

¿Cómo se puede prevenir el riesgo cardiovascular?

La prevención debe ir orientada a una mejor calidad de vida, interviniendo en aquellos factores de riesgo fácilmente evitables o controlables como son: el sedentarismo, el tabaquismo, el sobrepeso, el control del colesterol y el control de la presión arterial.

Estas son algunas pautas generales para prevenir los factores de riesgo modificables:

  1. Evitar el sedentarismo: lo ideal es hacer ejercicio todos los días, que sea algo incluido en tu rutina diaria y adaptado a la edad y condición. Al menos se debería poder practicar 3-4 veces a la semana. Si se empieza de cero es recomendable hacerlo de forma progresiva, en intensidad y tiempo y acorde a sus posibilidades.

    Una vez alcanzado un ritmo y un hábito lo ideal son sesiones de ejercicio de 40 minutos al día. La intensidad del ejercicio debe ser media. Empieza siempre por ejercicios de calentamiento y nunca acabes el entrenamiento bruscamente, sino bajando de intensidad poco a poco.
  2. Dejar de fumar: poner una fecha límite para dejar de fumar y comunicarlo a las personas del entorno. Es importante que éstos tampoco fumen para sumar esfuerzos.
  3. Control del colesterol: lo ya comentado del ejercicio físico es aplicable también cuando se tiene el colesterol elevado, además contribuye a elevar el colesterol HDL (bueno). Desde luego, lo más eficaz es evitar en la dieta grasas saturadas, presentes especialmente en los alimentos de origen animal y de ácidos trans presentes en comidas rápidas y margarinas.

    Si a pesar de las medidas anteriores no consigue alcanzar unos niveles adecuados, probablemente su médico valorará la necesidad de tratamiento de acuerdo a su situación particular.
  4. Perder peso: el sobrepeso o la obesidad son considerados como un factor de riesgo cardiovascular y desencadenante en parte de los otros factores de riesgo, de forma que previniendo la obesidad estamos también previniendo la hipercolesteloremia, la HTA y la diabetes.

    Todos conocemos la calorías “negras” que podemos evitar (fritos, rebozados, tempuras, salsas, dulces, bollería, bebidas gaseosas con azúcares, etc.) Cuando hablamos de grasa “sana” (como el aceite de oliva) debemos controlar la cantidad que usamos dado que aporta muchas calorías. Eso sí, hay que realizar comidas menos copiosas. Simplemente reduciendo la ración un 25% se ha demostrado suficiente para obtener buenos resultados y ésto hay que aplicarlo tanto en casa como en el restaurante.
  5. Control de la tensión arterial: controle el consumo de sal (no utilizar sal de mesa: aliñar con hierbas y especias; evitar precocinados y embutidos; utilizar modos de cocción saludables) y llevar una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y hortalizas.

Hacer ejercicio físico regular y si se tiene sobrepeso, perder peso; existe una relación inversa entre peso y tensión arterial. Si se tiene hipertensión se puede comprobar que, a medida que se pierde peso, se necesitan menos pastillas para controlar la tensión arterial. También es positivo practicar técnicas de relajación para evitar estrés.

Si con todas estas medidas si siguen presentando cifras de tensión arterial elevadas, el médico debe considerar si es necesario aplicar tratamiento farmacológico. Consulta nuestra Unidad de Riesgo de Enfermedad Cardiovascular para más información.

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