La autoexploración de mamas es un chequeo que las mujeres realizan por sí mismas para detectar cambios en sus senos. Los expertos lo consideran un método de revisión útil, combinado con mamografías y revisiones ginecológicas regulares. Se recomienda en aquellas mujeres que han padecido cáncer de mama, para detectar precozmente una recidiva del cáncer.
La autoexploración de mama es un tema que crea controversias en el ámbito médico. Ha sido propuesta como prueba de cribado del cáncer de mama en mujeres sanas, pero no hay evidencia de que reduzca la mortalidad, y los estudios sugieren un incremento de daños, al aumentar el número de lesiones benignas identificadas y un incremento del número de biopsias realizadas.
En el caso de las mujeres que hayan padecido cáncer de mama, sí hay evidencia científica de que tiene beneficios en la salud, por lo que se recomienda realizarla de forma regular siguiendo las instrucciones del médico.
La autoexploración mamaria se debe realizar una vez al mes, en la semana posterior a la regla, porque durante la menstruación las mamas pueden estar hinchadas o doloridas. Las mujeres que ya han entrado en la menopausia y no tienen reglas pueden establecer un día concreto al mes para llevarla a cabo.
Conviene saber que si se detecta algún bulto durante la autoexploración mamaria, en la inmensa mayoría de los casos se trata de tumores benignos que tienen tratamiento, y no siempre de un cáncer. Este tipo de exploración es un proceso de autoconocimiento, un complemento para reconocer la forma habitual de las mamas y así poder detectar cambios a lo largo del tiempo.
La primera autoexploración debe realizarse detenidamente, ya que permite aprender a conocer el aspecto y consistencia normal de las mamas, lo que permitirá posteriormente identificar posibles anomalías. Hay que tener en cuenta que la glándula mamaria tiene una consistencia nodular e inicialmente puede tenerse la sensación de que se palpan bultitos. Es conveniente que las primeras exploraciones se realicen con un ginecólogo, que enseñe los aspectos más importantes de la técnica de forma adecuada.
El proceso básico sería el siguiente:
– Observa los pechos detenidamente frente al espejo. Primero con los brazos a ambos lados del cuerpo, luego con los brazos detrás de la nuca, observando también las axilas. Observa y compara para detectar diferencias en la forma, tamaño, coloración, bultos, hundimientos, piel de naranja, forma del pezón, ulceraciones o rojeces. Cuando levantes los brazos, comprueba que el contorno de las mamas es uniforme y que se elevan de la misma forma.
– De pie o tumbada, con una almohada bajo el hombro y con un brazo detrás de la nuca, recorre palpando cada cuadrante del pecho de ese lado con la mano contraria, utilizando las yemas de los dedos y en movimientos circulares, imaginando que la mama está dividida en 4 cuadrantes que se unen en el pezón, y empezando desde la parte externa hacia el pezón. Hay que recorrer toda la mama siguiendo líneas rectas, ya sea horizontal o verticalmente. Presiona el pezón, atenta a si hay algún tipo de secreción y palpa también la axila. Repetir el mismo proceso con la otra mama.
Ante descubrimientos, cambios, bultos o hundimientos, alteraciones en el color, en la textura o en la forma de la mama, pezón o axila o secreciones por el pezón, consulte a su médico. Es necesario resaltar que este tipo de examen no reemplaza estudios médicos, que deben realizarse de forma periódica según prescripción médica y con un especialista.
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