Uno de los aspectos más importantes de la salud de las mujeres, tanto física como reproductiva, es la atención ginecológica. No existe una edad predeterminada para la primera visita ginecológica, pero se aconseja comenzar cuando empiezas a tener relaciones sexuales, si tienes algún problema ginecológico, o si tienes dudas o preguntas que quieras plantear.
Esta revisión se les realiza a todas las mujeres de forma periódica para prevenir posibles enfermedades y ver que todo está bien, prevenir problemas ginecológicos y asesorarlas sobre métodos anticonceptivos si mantienen relaciones sexuales. Al principio puede darte corte o resultarte algo incómodo, pero realmente es una revisión rápida y sencilla.
En esta primera consulta, el ginecólogo o ginecóloga creará tu historial, y te preguntará sobre tu salud general y sobre tu salud ginecológica (cuándo te bajó la regla, cuánto te suele durar, si es abundante o te duele, etc.), así como sobre tus antecedentes familiares. También te informará sobre cómo funciona tu cuerpo, los ciclos menstruales y si quieres, te hablará acerca de las relaciones sexuales y de los diferentes métodos anticonceptivos. Es un buen momento para que preguntes todas las dudas que puedan surgirte en relación con los cambios que se están produciendo en tu cuerpo, tu ciclo menstrual, síntomas que notes (picores, flujo, dolor de mamas…), sobre sexualidad y uso de anticonceptivos, etc.
La revisión puede despertar en ti miedos y dudas, por ello, si tienes confianza con tu madre o tu padre, o con alguna amiga y crees que su compañía te tranquilizará, puedes optar por pedirle que acuda contigo a la cita con el especialista, y que entre contigo o no a la consulta. Debes tener en cuenta que siempre tu relación con el médico y lo que hables en la consulta es confidencial. Si vas acompañada y te preocupa la confidencialidad, es mejor que lo comentes con el ginecólogo antes de contestar a las preguntas para que te sientas más tranquila.
La revisión normalmente consiste en una exploración de tus mamas y genitales externos (vulva). Además, si el médico lo considera necesario, o si ya tienes relaciones sexuales, te realizará una citología y un tacto vaginal. Para la toma de la citología se utiliza un espéculo, que es un separador de las paredes vaginales para que el ginecólogo pueda observar el cuello del útero. El tacto vaginal sirve para valorar la normalidad del útero y de los ovarios. Se realiza introduciendo los dedos en la vagina y con la otra mano se palpa el abdomen y así se valora si hay algún aumento de tamaño en el útero o los ovarios.
Tras esta primera visita, el ginecólogo te indicará cuándo debes volver a la siguiente revisión. En general, si tienes relaciones sexuales se recomienda hacer una revisión cada año. No obstante, si tienes algún problema ginecológico o cualquier duda, es aconsejable que acudas antes de la siguiente cita.
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