Existen ciertos mitos alrededor del uso de las píldoras anticonceptiva y la pérdida de fertilidad que no son ciertos. No sólo no se ha demostrado que el uso prolongado de la píldora esté asociado a problemas posteriores de fertilidad, sino que de hecho, los anticonceptivos pueden proteger frente a ciertas enfermedades asociadas a infertilidad.
Existen dos tipos de píldoras anticonceptivas: las combinadas, que son aquellas que contienen dos hormonas (estrógeno y progestágeno) y la minipíldora, que contiene únicamente progestágeno, lo que hace que sea un poco menos eficaz que la combinada, suponiendo una opción para las mujeres que quieren minimizar los efectos secundarios asociados al estrógeno o que no lo pueden tomar por razones médicas.
Las pastillas anticonceptivas funcionan suministrando artificialmente las hormonas que normalmente produce el ovario, lo que hace que se “engañe” al control endocrino del ovario haciéndole creer que el ovario está funcionando y por ello no se envían las señales para madurar los óvulos, inhibiéndose la ovulación, y por tanto evitando la posibilidad de que puedan ser fecundados y se produzca el embarazo.
Una vez se abandonan las pastillas anticonceptivas, deja de inhibirse la ovulación y los ovarios vuelven a funcionar normalmente, por lo que en uno o dos meses se vuelve a ovular normalmente, y en dos o tres meses se retoma la frecuencia menstrual habitual. Es decir, si la mujer ovulaba mensualmente antes de tomar anticonceptivos, volverá hacerlo tras interrumpirlos y si la mujer tenía trastornos en la ovulación, los seguirá teniendo al volver a su ciclo habitual.
Por tanto, aunque la recuperación de la menstruación y la consecución de un embarazo puede estar ligeramente retrasada tras dejar de tomar anticonceptivos, las tasas de fertilidad se normalizan completamente en el primer año. La píldora no sólo no altera la fertilidad en mujeres sanas, sino que, al contrario, tomar la píldora puede ayudar contra determinadas enfermedades asociadas a la infertilidad ya que mejora los síntomas de enfermedades como la endometriosis o los quistes ováricos, y reduce el riesgo de cáncer de ovario y útero. Por último, se ha demostrado que la píldora puede disminuir determinadas infecciones del tracto genital, asociadas a obstrucción de las Trompas de Falopio y por ello favorecer asimismo la fertilidad.
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