En verano a todos nos gusta lucir una piel más morena¿verdad? Sin embargo debemos tener en cuenta que para conseguir el bronceado no hay que poner en riesgo nuestra salud. En este post te explicamos cómo se produce el bronceado en nuestra piel, los tipos de piel que existen y cómo responde la piel ante la exposición al sol, así como las precauciones que debemos tomar en consideración.
El sol emite radiaciones con una gran variedad longitud de onda. Esas radiaciones son rayos cósmicos, rayos gamma, rayos X, rayos ultravioleta, luz visible, rayos infrarrojos, microondas y ondas de radio. De todas estas radiaciones solo algunas llegan hasta la Tierra.
Los rayos ultravioleta, son algunas de esas ondas que son capaces de llegar hasta la tierra. Se dividen en tres tipos según la longitud de su onda:
Los rayos UVB son los que producen el eritema solar y provocan el bronceado debido a la síntesis de la melanina. También son capaces de provocar fotocarcinogénesis. Penetran en la piel humana hasta la epidermis. Tienen su papel en la síntesis de vitamina D. Los cristales normales de una ventana detienen los rayos UVB pero dejan pasar a los rayos UVA.
Los rayos UVA se relacionan también con el bronceado de la piel, pues penetran en la piel humana pudiendo alcanzar la dermis profunda, y son los responsables de algunas reacciones fototóxicas, fotoalérgicas y de dermatosis.
La luz visible tiene una longitud de onda de 400 a 800 nm. Es la que permite la visión humana mediante la impresión de las células de la retina. Tiene diferentes colores (los del arco iris: del rojo al violeta) dependiendo de la longitud de onda. También está relacionada con el proceso de bronceado.
Las personas pueden reaccionar de una forma distinta dependiendo del tipo de piel que tengan en cuanto se refiere a su pigmentación.
¿Cómo responde nuestra piel frente a las radiaciones solares? La respuesta habitual ante la exposición de nuestra piel al sol es, en primer lugar, el eritema; un enrojecimiento de la piel o “quemadura solar” que es debida a la exposición prolongada de las radiaciones UVB, UVA y luz visible.
En segundo lugar, se produce un aumento de la pigmentación tanto inmediata como tardía (“el bronceado”). Y en tercer lugar, se produce un aumento del espesor de la epidermis que aparece unos pocos días después de la exposición.
También se producen reacciones crónicas por la exposición prolongada de la piel a las radiaciones solares.
Estas reacciones son el envejecimiento cutáneo prematuro y la aparición de lesiones cutáneas premalignas o malignas como son las queratosis actínicas, que pueden evolucionar hacia un carcinoma espinocelular, la enfermedad de Bowen, carcinoma basocelulalr, melanoma maligno, etc.
Si observas cualquier respuesta anómala de tu piel ante la exposición al sol, no dudes en consultar con un experto en dermatología y sobre todo, presta atención a los lunares de tu piel.
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